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La panza de los filósofos. Comer pensando: La tecnificación de la comida

La cocina y la alimentación como cultura o estilo de vida crea hábitos, los cuales imprimen en el pensamiento actitudes que en primer orden buscan satisfacer la necesidad de nutrimento y, a su vez, proveer disfrute. Desde esa perspectiva, con la transformación del mundo de lo humano en su devenir a caballo con el progreso de las tecnologías, los hábitos y modos de cocinar, así como los alimentarios, se ven modificados.

Para muestra un botón. En la actualidad las formas de consumir cualquier alimento son tan bastas como posible es la transformación de estos. A saber, hoy en día se conoce la cocina molecular que es, a grandes rasgos, aplicar principios científicos en desarrollo de la preparación de los platillos, en este sentido, para su elaboración se analiza las propiedades fisicoquímicas de los alimentos y los procesos técnicos a los que éstos se someten, como: el batido, la gelificación, y el aumento de la viscosidad. Bajo esta premisa, los alimentos al ser compuestos orgánicos  y minerales que sometidos a procesamientos varios, es posible transformarles en espumas, emulsiones, geles, por poner algunos ejemplos de su transformación.

Igualmente, llegar hasta estos procedimientos de hechura de la comida, nos puede permitir pensar en cómo las maneras de conservación de los productos para su elaboración han cambiado al punto del enlatado de gran cantidad de productos de uso diario. También, la tecnificación alcanzó a la cría de animales de granja, en ésta se busca ahora la mejora de los animales a través del uso de métodos alimentarios que cambian lo natural, por ejemplo, los ganaderos en vez de alimentar a las vacas con pasto, como es el alimento básico en su dieta, lo hacen con maíz y alimentos procesados, para acelerar su engorda y crecimiento, hasta en un 50 por ciento.

En tal sentido, actualmente no vamos a una granja, vamos a una fábrica. No es crianza, es producción, elaboración en masa que degrada la calidad de los productos para su consumo. Asimismo, podemos percatarnos de que ese progreso, no tan sólo en la innovación de la cocina como lo es la citada cocina molecular, alcanzó nuestro ritmo de vida poniéndonos ante la posibilidad de la comida express o fast food como es conocida. Ya sólo tenemos que abrir el paquete, sacar su contenido, meterle al microondas y ya está, con dos minutos es suficiente para tener que comer.

A la sazón, vivimos quizá en una época llena de contradicciones en el ámbito alimenticio. A pesar de tener grandes producciones de productos para el consumo y nutrición, debido al caso de su monopolización y capitalización. estos tan sólo son para quien pueda pagarles. Con lo cual, entre más pobres más desnutridos hay.

Pero no sólo ahí se presenta una contradicción; hoy en día a pesar de los progresos, tenemos más enfermedades dadas por la mala alimentación, pues como ya dijimos estas posibilidades de conservación que se abren con la tecnificación de los modos de producción de los alimentos hace que estos se vean presas de un detrimento de sus propiedades nutritivas, por ende, los nutrientes necesarios para la vida optima de nuestro organismo se ve desmejorada, podríamos decir, si somos muy estrictos, que vivimos desnutridos, en tanto que, a pesar de la alimentación, la adquisición de lo necesario para una alimentación sana no se alcanza.

En fin, recapitulando, la vida moderna nos hace asistir, sí, a un progreso en muchos campos de lo humano, entre ellos la cocina y la alimentación, mas también a una aceleración que nos pone ante una forma de vida un tanto alejada de los alimentos frescos y naturales, entonces, la comida se vuelve poco nutritiva y tan sólo para solventar la necesidad de saciedad.

A pesar de vivir en un mundo con tantas cocinas o modos de hacer comida, estamos ante una época en la cual comer en fast track es un modo de vida, un modo poco nutritivo, al grado de que hoy morimos a pesar de tener que comer, pues la comida en la manipulación hecha por la industria de la producción de alimentos pierde muchos de sus propiedades alimenticias. Igualmente, a pesar, como ya dijimos, de mucha comida tenemos la mayor desproporción alimentaria en el mundo, al grado que la desnutrición existe con la comida y sin ella.

Ricardo Paredes Prior

Cofixal

 

Colegio de Filosofía de Xalapa

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