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Sobre algunos deslices semánticos de la gastronomía y del ámbito culinario en la lengua

El significado del término “desliz” refiere a una aventura sexual o amorosa fuera del matrimonio o noviazgo, aunque a veces también se ocupa para designar un error ligero en cualquier situación o evento, como cuando decimos “el presidente cometió un pequeño desliz al final de su discurso, mencionó que Boca del Río, era la capital del estado de Veracruz”.

Normalmente, los conceptos o términos tienen un uso específico, se emplean para designar algo concreto en determinado contexto; no obstante, a veces en nuestro uso del lenguaje los conceptos se desplazan a otros terrenos o se emplean para designar cosas distintas a las que habitualmente refieren, emprendemos una aventura con ellos para hablar las cosas de diferentes maneras.

Existen conceptos o términos propios de ciertos ámbitos, incluso no sería atrevido afirmar que cada una de las actividades que realizamos posee un lenguaje especializado, por ejemplo, en el contexto de la economía hablamos de “crédito”, “interés”, “rendimiento” e “inversión”, en el espacio educativo empleamos conceptos como “alumno”, “evaluación” y “políticas educativas”.

Lo mismo ocurre con el ámbito culinario y gastronómico, en la cocina y en la gastronomía estamos obligados a referirnos a los “ingredientes”, “preparación” y “cocción” de los alimentos. Indudablemente, muchos de los conceptos empleados en el terreno de la gastronomía y las artes culinarias, no sólo provienen de las prácticas de la cocina, los utensilios y acciones que ahí se realizan, sino también de nuestras sensaciones provocadas por la degustación e ingesta de los alimentos.

El universo lingüístico de la gastronomía y las artes culinarias posee gran cantidad y diversidad de conceptos y términos, pues tienen mucho de qué hablar: infinidad de ingredientes, prácticas, procedimiento y utensilios. Todo ese reservorio lingüístico, a veces es empleado en otros contextos, y por ende, las palabras adquieren otros significados o refieren a otras cosas, a continuación tratamos algunos ejemplos en donde podremos observar cómo es que términos empleados en el ambiente culinario y gastronómico se van de paseo y tienen un desliz con otros contextos, le son infieles a su contexto habitual.

Comencemos con el más general, y quizá esencial para la actividad gastronómica y culinaria, el concepto “ingrediente”, cuyo significado habitual nos remite a un elemento para conformar un compuesto que está destinado a la ingesta; no obstante, a veces empleamos el término “ingrediente” para referirnos a las partes esenciales de asunto, por ejemplo, en la frase “los ingredientes del existencialismo son la libertad, la decisión y la responsabilidad”, la palabra “ingredientes” nos remite a los elementos indispensables de la corriente de pensamiento denominada existencialismo.  Asimismo, hemos escuchado frases como “el ingrediente principal de la serie es el suspenso”, aquí el término “ingrediente” hace referencia al hecho de que un determinado programa de entretenimiento el componente principal es mantenerte en suspenso.

Las palabras “dulce” y “amargo”, en el ámbito gastronómico y culinario, significan sabores específicos, pero cuando los aplicamos a alguna experiencia que nos presenta la vida, su significado excede el de un sabor específico, en frases como “fue una experiencia amarga” o “le dio un beso dulce y tierno a su mascota” encontramos que los significados de los términos “dulce” y “amargo” refieren a la cualidad de un beso o lo indeseable de algo que nos tocó vivir.

De la misma forma ocurre con las palabras “sal” y “pimienta”, con cierta normalidad en la realización de algún platillo, dos de los ingredientes recomendados son la sal y la pimienta, estos son empleados para darle sabor a la comida, pero cuando estos conceptos son empleados en el uso común de nuestra lengua adquieren otro significado, en la frase “ponle sal y pimienta a la vida” las palabras aludidas significan que busque algunas cosas para enriquecer o darle otro sabor a la vida.

Un ejemplo parecido lo encontramos con la práctica de poner aderezo a algún alimento, los aderezos son utilizados para agregar sabor a los alimentos. En las frases “ponle aderezo a la presentación” o “le falta algo, algún aderezo”, el término “aderezo” o la palabra “aderezar” refieren a agregarle un complemento a una presentación escolar o laboral, refiere al hecho de que algo se presenta muy simple y es conveniente ponerle algo extra.

En nuestra lengua también encontramos frases hechas que mantienen una relación con el ámbito culinario y gastronómico, “se están cocinando cosas interesantes”, “este arroz ya se coció” y “yo, como el vino”, el significado de estos ejemplos no nos revela ningún procedimiento culinario, ni tampoco nos da una receta o menciona ingredientes, no obstante, nos muestran algo de los que ocurre con los alimentos o bebidas.

El sentido de la primera frase en nuestra cotidianeidad radica en percibir que la situación que vivimos presenta el desarrollo de eventos que en un futuro nos pueden favorecer. La segunda frase alude a la manifestación de que un plan o idea está terminada o realizada, esta frase suele usarse cuando los amigos ya se reunieron y están listos para hacer la fiesta; aunque también se emplea cuando hemos terminado de preparar los alimentos y están listos para ser ingeridos. La tercera frase alude a una cualidad del vino, el añejamiento. Un vino añejado es muy valorado y sus cualidades han mejorado con el tiempo, de igual forma un hombre o una mujer madura o de edad avanzada puede decir esa frase para dar a entender que se encuentra mejor que antes, pues sus cualidades han mejorado con el tiempo.

Los ejemplos anteriores son una pequeña muestra, que no un listado exhaustivo, de lo que puede aportar el reservorio lingüístico del ámbito culinario y la gastronomía a nuestros usos de la lengua. Con estos ejemplos no queremos sostener que los conceptos empleados tienen un origen en ese ámbito, antes bien, sólo hacemos énfasis en cómo es que conceptos usados en el contexto de la cocina, también tienen una ejecución en otros contextos, manteniendo parte de su significado y cambiándolo a la vez. Tampoco perseguimos sostener un uso incorrecto o correcto de los términos, el lenguaje permite estas prestaciones terminológicas en diferentes contextos o situaciones, aquí únicamente se describe el funcionamiento de la lengua. En este sentido, la gastronomía y las artes culinarias, además de brindarnos buenas dosis de placer al paladar, también nos aportan conceptos para enfrentar la vida en general.

 

Enrique Sánchez Ballesteros

Colegio de Filosofía de Xalapa AC

 

 

 

 

 

 

Redaccion Nuestro País

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