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#LaPanzaDeLosFilósofos. Canibalismo o el gourmet de la diferencia

“Primero lo abrí… Con el machete. Lo limpié bien. Yo sé cortar… Limpié bien los huesos. Primero los iba a guardar, para trabajarlos. Lindos huesitos. Hubiera hecho unas fichas. Pero por dentro no servían. Eran esponjosos. Entonces los tiré al río. Y la carne la colgué. Hice ganchitos y colgué la carne de la enramada cerca del rancho”. El periodista plantea a continuación otra cuestión que inquieta pero que está instalada en la curiosidad popular: “¿qué comió, cuánto comió?”. El caníbal da un tipo de respuesta de gourmet: hay pedazos de carne humana más o menos buenas y, además, dice haber comido con miedo porque este tipo de consumo crea adicción: “uno se envicia. Come y después siempre quiere comer”**

La comida en nuestros días podría ser un tema que cause una problemática en cuestiones económicas, históricas o hasta sociales, pero qué pasa cuando se excluye de alguna forma la diferencia a todo ello, aquello que al parecer se ha vuelto un tabú y que muy pocas veces es tema de conversación en la mesa a la hora de degustar un alimento. ¿Qué pasa con aquello que todos en algún momento lo piensan o lo perciben y aún pretenden no querer saber de ello?

Al parecer cuando se habla de canibalismo las personas recurren a expresiones como: ¡Qué asco! solo los psicópatas o maniacos hacen eso. Si pensamos bien, el canibalismo puede ser un tema que a muchos asuste, a otros cause repugnancia, pero, qué pasa con aquellos quienes lo practican y sobre todo, cuál es el morbo que causa a la hora de percibirlo en la literatura, en caricaturas o en cine, ya que al parecer en ese contexto la idea del mismo cambia y pareciera ser una curiosidad el pensar el por qué comer carne humana.

El canibalismo es la práctica de comer individuos de la misma especie. Generalmente, se usa el término para designar el acto en el que seres humanos devoran a otros seres humanos, aunque lo correcto sería llamarlo antropofagia, según Manuel Moros, en su texto, historia natural del canibalismo.  Y es que hasta ahora el pensar sobre la comida o temas afines ha sido interesante, aún faltan muchos otros los cuáles pueden causar polémica, y es que a mi parecer, el canibalismo tiende a ser una forma de interpretar la comida de forma totalmente diferente, pero ¿cuáles son las causas de orillar a alguien a comer carne humana? ¿Es correcto o no hacerlo?  Muchas preguntas pueden estar alrededor de esto, ahora bien, hablar de esto no es cosa fácil, además de que es un tema muy extenso.

En la descripción del tema y sobre todo el cómo interpretar la alimentación caníbal en un contexto que a mi parecer la causa principal reside en la economía, pes la pobreza podría provocar la práctica entre los individuos de nuestra sociedad, (no digo que es la única, ya que existen otras causas que puedan orillar a alguien a consumir carne de su propia especie). La única ocasión en que puede eludirse el estricto tabú moral que se ha ido construyendo en Occidente en torno a la práctica del canibalismo es cuando este constituye el último recurso para sobrevivir a condiciones extremas; cuando las únicas opciones son comer la carne de otro ser humano o morir de hambre. Se dice que cuando el estómago habla, la moral calla.

Y es que hoy en día al percibir la cantidad de hambruna que existe alrededor del mundo es preocupante, no me extrañaría que la práctica de este estilo de alimentarse pueda extenderse y desarrollarse como una forma normal de alimentación en nuestros días. La forma de alimentación que tenemos es un tanto rápida en el sentido de la comida exprés, en otros sentidos aquellos que no pueden obtener un pedazo de pan, puedan recurrir a esta práctica.

Desde los albores de la vida en la Tierra, el canibalismo ha estado presente en muchas especies; incluyendo a los mamíferos y por supuesto, el ser humano. No se sabe a ciencia cierta cuándo fue que nuestros antepasados adquirieron el hábito que también es conocido como antropofagia (como ya fue mencionado), pero debido a lo oscuro e intrigante del tema, la cultura popular lo ha adaptado en el género del horror mediante películas, libros, historietas y series de televisión. Está claro que el hambre puede explicar el canibalismo, pero este no solo se da como consecuencia de una necesidad fisiológica.

Cuando el 8 de noviembre de 1519 el conquistador Hernán Cortés y sus hombres entraron en Tenochtitlán, la capital del Imperio azteca, fueron testigos de cruentos sacrificios humanos que culminaban con una ceremonia antropofágica. En su Historia general de las cosas de Nueva España, el franciscano Bernardino de Sahagún describe cómo tras haber arrancado el corazón a la víctima, el cuerpo era desmembrado a fin de comerlo en una ceremonia. Según esta crónica, los brazos y piernas se cocinaban con pimientos, tomates y flores de calabaza. Así que pensar que el canibalismo solo es una enfermedad de querer comer carne humana, es totalmente incorrecto ya que al igual que comer un pedazo de bistec en algún tipo de corte y con ciertas especias, también quien ha sido precursor de esta práctica culinaria, le ha dado su toque, en el sentido de comer el alimento acompañado o preparado de muchas otras formas que solo hacerlo crudo.

En la película “oficial”, Viven, se plantea así el diálogo que precede al inicio del consumo de carne humana:

— Tenemos que comer…

— Comer qué, ¿a los muertos? Hablas de comer a los muertos.

— Exacto. Debemos hacerlo. Es lo que hay que asumir.

— Estamos hablando de comer personas.

— No, estamos hablando de comer carne para no morir.

— Yo no podría, es repugnante.

Digamos que al encontrarnos en un lugar que nos limite encontrar algún otro tipo de alimento, ¿qué haríamos? Comeríamos al otro sujeto que nos acompaña, ¿qué nos limitaría hacerlo? Estas son muchas preguntas que puedan surgir a la hora de hablar sobre comida que marca diferencia a lo que conocemos, pero quiero recordar una frase que comúnmente escucho a la hora de mencionar que dicho alimento no es de mi gusto, pues al hacerlo me responden: Sí no lo has comido, ¿cómo sabes que no ha de gustarte?

*López, García, Julián, Canibalismo siglo XXI. La actualidad popular de una vieja preocupación antropológica, revista de Dialectología y Tradiciones Populares, Universidad de Córdoba, 2009, pág. 101.

Luis Fernando Ibarra Capistrán, Colegio de Filosofía de Xalapa

 

Colegio de Filosofía de Xalapa

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