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#LaPanzaDeLosFilósofos. ¡Dime a quién le rezas y te diré qué comes!

Sin duda, la religión tiene, y ha tenido, una preeminencia en cuanto a la conformación de nuestro mundo de lo humano, apuesto por ello, pues, en cualquier relato, cuento, leyenda en el mundo, siempre o casi siempre, tenemos la intervención de alguna divinidad; desde el relacionado con la creación de la vida hasta la dedicada a los babuinos. En ese tenor, en la cocina o respecto con los alimentos, hay algunas deidades relacionadas.

Por consiguiente, hoy quiero hablarles de algunos de estos dioses de la cocina o los alimentos. Comencemos hablando de Occidente; entre los griegos se tiene noticias de una deidad femenina relacionada a la cocina, su nombre: Hestias, diosa de la cocina, la arquitectura y el hogar; primogénita de los titanes Cronos y Rea.

Ella fue cortejada por Poseidón y Apolo, mas, juró a Zeus permanecer virgen y así evitar un conflicto entre los dioses del Olimpo, razón por la cual, el dios le cedió al primer inmolado en todos los sacrificios públicos; por ende, Hestia era la primera a quien se le ofrendaba en los banquetes, aun antes de a Zeus, y era frecuente sacrificar terneras menores de un año, aludiendo, así, a su virginidad.

Carpo es, de origen griego, una diosa relacionada con los alimentos, principalmente con las frutas, hija de Céfiro y Cloris. Ella tiene el poder de hacer crecer y dar sabor, color y vida a las frutas. Es relacionada, también, con otras deidades del panteón griego, las Horas, divinidades consagradas a proteger la vegetación, a distribuir las lluvias y esparcir el rocío. Hermanas de las Parcas o Moiras, hijas de Zeus y de Temis, la diosa de la justicia y la equidad. Son las responsables del ciclo natural de las plantas.

Vayamos ahora al Oriente, en específico a la cultura china. Relata la leyenda que había un hombre llamado Zhang Sheng casado con Ding Xiang, una mujer de gran virtud; vivieron felices mucho tiempo hasta que Sheng se enamoró de otra mujer más joven y por la cual dejó todo, abandonando su hogar y viviendo en adulterio con la jovencita.

Ante esta afrenta, los dioses castigaron al hombre con desgracias paulatinas hasta quedar ciego. Pobre, ciego y desamparado, Sheng mendigaba por las calles, cuando, tocó a la puerta de su ex esposa, pero él no lo sabía, que a quien pedía ayuda era a ella. La mujer al verlo le ofreció abundante alimento; entonces, él le contó su historia y desgracia; tan arrepentido estaba que prorrumpió en llanto.

Los dioses vieron su acción y le devolvieron la vista. Reconoció a su mujer y de la vergüenza que sintió se tiró al fogón. Luego, más conmovidos, los dioses tras la acción del hombre, decidieron volverlo dios de la cocina, quien tenía que informar cada año al Emperador de Jade sobre el comportamiento de las familias, por lo cual era de ritual ungir los labios de la imagen, que yace en las cocinas de las casa chinas, con miel, para procurar que el dios diga dulces palabras sobre sus familias.

Ahora, vayamos a las Antillas; en su mitología podemos encontrar la referencia de a un dios que es el agricultor ancestral, su nombre es Yaya, dios sin una iconografía establecida, no obstante la que perdura es la imagen de ídolo columnar que en sus manos sostiene una vasija. Sus ojos son parecidos a un grano de café, así como su boca, salvo que ésta es más alargada. Fue el primero en labrar la tierra, y quien dio al hombre la receta para domesticar las plantas y cosechar sus frutos. Le enseñó el momento exacto para la siembra, sobre las lluvias y los vientos, de la influencia de la luna y el sol sobre las plantas.

Por último, quiero platicar sobre un alimento, otorgado al hombre por Quetzalcoatl, quien, de acuerdo con la mitología Azteca, se hizo hombre y bajó de paraíso y transmitió sabiduría a los humanos con el regalo de una planta que había robado a los dioses, me refiero al cacao, de la cual obtenían una bebida, que pensaban los dioses que era sólo para ellos.

Luego, Quezalcoatl sembró el arbusto en tula y le pidió a Tlaloc, dios de la lluvia, que lo regara y alimentara con su lluvia. Crecido el árbol, el dios serpiente pide recoger los frutos y enseña a los hombres como moler el fruto y preparar la bebida del chocolate. Pero los dioses burlados se vengaron del dios ladrón expulsándolo de su cielo, y con él se fue el secreto de donde estaba la planta dada a los hombres.

Sin embargo, la esposa del dios sabía dónde estaba la planta, y los dioses para sacar la información dieron a la diosa tormentos muy cruentos, sin conseguir nada, más que la muerte de esta. Así la sangre de ella rego y fertilizo la tierra, y ahí Quetzalcoatl decidió sembrar el fruto que era amargo por el sufrimiento que la diosa había sufrido.

Andre Oredes

Colegio de Filosofía de Xalapa A. C.

Colegio de Filosofía de Xalapa

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