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Circo electoral: el tigre, el mago y el payaso

En tiempos de intercampañas, el proceso electoral ha tomado tintes de dramatismo que muchos pensaron no ocurrirían durante estas semanas. A pesar de la prohibición del INE para hacer campañas y llamar al voto, los tres principales candidatos a la presidencia de la República han estado más activos que nunca, provocando que el tablero electoral se mueva, aunque sea unos pocos cuadros.

Ante la falta de espacios para interactuar y debatir en este periodo, eventos como el de la Convención Bancaria en Acapulco, Guerrero, presentan la oportunidad de contrastar a los candidatos con ideas, propuestas y plataformas dirigidas al sector bancario. Convertida en una pasarela, la Convención Bancaria y sus asistentes esperaban con las ideas que se presentarían al sector. A pesar de ser una audiencia complicada, los planteamientos suelen ser básicos, buscando “predicar a los habituales”: mercado abierto, inversión extranjera, continuidad económica y certidumbre a los inversionistas

Si bien no se dijo nada nuevo, la pasarela de presidenciables que desfilaron por el evento en Acapulco reafirmó la radiografía del momento electoral que se vive con los tres candidatos con mayores posibilidades; comenzando por Andrés Manuel López Obrador, quién salió del momento “moderado” y “presidencial”, que solía tomar posiciones más radicales ante una audiencia que, según reportes, quedó insatisfecha: cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y decidir unilateralmente qué contratos energéticos se mantienen y cuáles no, entre otras propuestas. Más allá de los posicionamientos y plataformas, llama la atención el cambio de actitud de Andrés Manuel ante banqueros y empresarios. Pudiendo “predicar a los habituales” y seguir ganando adeptos y aliados, Andrés Manuel optó por el enfrentamiento, la controversia y la incertidumbre. 

El momento de López Obrador en el evento reitera lo que muchos críticos del candidato han planteado sobre su coherencia, justo cuando se había abierto y parecía estar aprendiendo de los errores del pasado, y cuando más “presidencial” parecía. El tema es que viene y va, y con los banqueros, fue más allá con un comentario que dejó percepciones dispares. La idea de un “tigre” suelto por un supuesto fraude electoral no fue la mejor postal para que López Obrador dejará a los banqueros, independientemente de la frase exacta, la idea en este foro no fue la mejor. 

Para José Antonio Meade y Ricardo Anaya la experiencia fue diferente, aunque también reflejo claro del momento que se vive en la intercampaña. Meade es el candidato de los empresarios, pero según las encuestas, no el de la mayoría popular. Candidato con amplia experiencia en el sector público, genera confianza entre el sector banquero-empresarial, pero difícilmente logra conectar con la audiencia electoral. Si fuera por los banqueros, el presidente se llamaría José Antonio y se apellidaría Meade. Lamentablemente para ellos, la elección es mucho más amplia. 

Ricardo Anaya es preso de la comunicación y defensa. En su participación, el joven candidato sigue en la mira de sus adversarios políticos y de la ley. Desde hace varias semanas Anaya ha estado en modo defensa, y ese mismo modo fue con el que llegó al foro bancario. La promesa de combatir la corrupción del actual gobierno es básicamente su único discurso y propuesta a últimas fechas, y fue ese mensaje el que llevó ante la comunidad bancaria. Una candidatura que se mantiene a flote con el peligro de distracción ante las acusaciones de lavado de dinero. 

Aun en la intercampaña el circo continúa, y las tres pistas se abren. Entre tigres, magos y payasos, la elección se desarrolla en espera a que termine marzo para preparar armas y comenzar oficialmente con la contienda presidencial. 

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