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La salud de López Obrador, columna de Jorge FLores

La salud de López Obrador

 

Me parece que del debate, más que propuestas, ataques, departamentos o mochada de manos, lo que da más vueltas en mi cabeza es el estado de salud de Andrés Manuel López Obrador. No lo vi bien y no lo estoy diciendo en mala forma, me pareció más lento, un poco desorientado y porque no, algo desconcentrado.

Se notaba incómodo y no justamente por el ataque al que fue sometido, el cual era perfectamente normal y de esperarse al ser el candidato que está de puntero en las encuestas, su expresión denotaba una persona enferma, en la toma cuando se retira del lugar, se ve un hombre muy cansado, es obvio que las campañas le está cobrando factura en su salud.

Lo observé lento, más de lo normal, no podía contestar claramente y no era por no tener la capacidad, parecía que no cruzaban por su cabeza las ideas necesarias para contestar contundentemente, cuando todos conocemos su capacidad para defenderse de eso y más. Por momentos, lo único que le restaba era recitar la misma letanía que recita en su campaña y, aunque no es un hombre viejo, lo parecía.

Después en un vídeo, ya en su casa, que subió a las redes sociales, nuevamente se veía cansado, en una toma oscura y con un ambiente de velorio, que realmente no ayudó a crear la idea que sus seguidores esperaban para salir a proclamar la victoria; como observación, nadie gana ni pierde en los debates, es solo percepción y su medición siempre será poco objetiva.

Cuando José Antonio Meade le dijo que su familia vivía de su partido y que eso era nepotismo, su malestar fue evidente, eso en un político como él es veneno puro, no puede permitirse dar señal a sus contrincantes de sus puntos débiles; lo mismo cuando Ricardo Anaya le refutó sus resultados en seguridad cuando fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal, fue clara su molestia, eso, me temó, serán las armas que sigan utilizando para atacarlo.

También fue evidente que con quien perdía más la compostura era con Meade, es algo que lo sobrepasa y no lo puede controlar, se entiende que es su contrincante, pero un político nunca debe exponer de esa forma sus odios, ni sus amores. Es obvio que se siente más cómodo en el mitin que en la confrontación.

Lo que perdió López Obrador no fue un debate, lo que perdió fue su aura de invencibilidad y eso no es poco, posiblemente no se puede medir en puntos porcentuales, pero es importante mencionar que solo será una ventaja para sus adversarios, si éstos saben sacarle alguna utilidad. Es curioso, pero en una ocasión perdió la presidencia por no asistir a un debate, ahora, doce años después, puede perderla por haber asistido.

Espero verlo mejor en los próximos debates, es indispensable para nuestra democracia que AMLO pueda exponer sus ideas, defender sus posturas y decisiones, por polémicas y encontradas que sean.

Es importante apuntar que en política no se puede administrar la ventaja, está siempre es la peor de las estrategias, solo conduce al fracaso.

 

 

Jorge Flores Martínez

Jorgeflores1mx@nullme.com

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