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Un consejo para San Bruno (Cuarta parte y última) Columna de Jorge Flores

Estas últimas semanas he tenido oportunidad de repensar sobre el tema de la ex fábrica de San Bruno, me entrevisté con los grupos de vecinos que organizaron lo que ellos llaman el rescate de fábrica en abril de 2014 y creo, porque en estos asuntos no se puede tener certeza absoluta, cuento con un panorama mucho más claro de las visiones, intenciones y sobre todo de las coincidencias que mantienen.

En primer lugar, me parece que la intervención en Xalapa de espacios industriales en desuso cuenta con un antecedente interesante que nos permite definir las líneas de acción, además que, con base a estas experiencias, podemos proyectarlas al 2017 para evitar enfoques y políticas urbanas ya rebasadas.

El antecedente inmediato es el Paseo de los Lagos del Dique, se trató de un espacio recuperado para la ciudad que después de más de 40 años aún representa un proyecto realmente extraordinario en alcances y visión de ciudad. Un paseo urbano que enmarca de manera única a la Zona Universitaria y que con el paso del tiempo ha tomado su verdadera relevancia urbana.

El Paseo de los Lagos es una intervención que merece un estudio a profundidad desde distintas disciplinas: arquitectónica, urbana, social, ecológica, etc., con un simple diagnóstico, después de 40 años, puedo rescatar que faltó una vinculación con los residentes del barrio, una relación más estrecha con sus actividades y necesidades como grupo, además me parece que el espacio no contó con dotación de servicios y vinculación económica para que realmente fuera el detonante de un cambio real en la calidad de vida del barrio.

En el caso de la ex fábrica de San Bruno se cuenta como en los Lagos, hace 40 años, con un espacio adecuado para un proyecto de mejoramiento urbano de la ciudad en la zona poniente, que a la fecha mantiene un importante déficit de equipamiento cultural, deportivo y de servicios. Considerando la experiencia del Paseo de los Lagos, me parece que el caso de San Bruno es un excelente pretexto para que las autoridades vinculen y estrechen lazos con los habitantes del barrio y desarrollen un proyecto en el que se encuentren cubiertas, en lo posible, sus necesidades y requerimientos.

Lo que pude recoger en las entrevistas con los vecinos de San Bruno es que, a pesar de sus grandes diferencias, cuentan con enormes coincidencias las cuales no deben pasar desapercibidas por las autoridades municipales, es más, creo que alimentar la división entre los grupos de vecinos es un error, no encuentro el sentido de apoyar a grupos ajenos y con intereses distintos en este proyecto.

Además, el ayuntamiento debe de considerar nombrar a un verdadero conciliador que siempre privilegie el diálogo y el consenso con los vecinos dentro del marco que permita la Ley, de otra manera la política del “divide y vencerás” no enriquecerá el proyecto con una verdadera participación ciudadana, ya que prevalecerá el interés político, electoral y económico sobre los demás.

La autoridad municipal tiene la oportunidad de elaborar un verdadero proyecto de intervención urbana con participación ciudadana, en la que de establecerse los mecanismos necesarios, estoy convencido se podrá en primer lugar, dar sustento a la solicitud de donación al SAE (Sistema de Administración y Enajenación de Bienes) y en segundo término, enriquecerá el proyecto y podrá ser referente de este tipo de intervenciones urbanas en México.

Ahora, en lo que se refiere a los vecinos de San Bruno, me parece que crear un comité o consejo mientras se logra la donación del inmueble es una buena idea, éste deberá contar con representación del gobierno estatal, municipal, dependencias de cultura, INAH, Universidad Veracruzana y por supuesto los vecinos del barrio y xalapeños distinguidos.

Es claro que no se puede legitimar la ocupación del inmueble con la creación de éste, se tendrían que explorar las posibilidades legales y las responsabilidades que podrían tener. También y en esto estoy completamente de acuerdo con Ignacio Lara y Jose Montiel, no es posible la creación de un comité o consejo en las condiciones actuales en las que se encuentra el inmueble. Lo primero es ordenar en la medida de lo posible la ocupación ilegal con los actores que estén plenamente representados y con una asesoría legal establecer los alcances de éste. En este punto me gustaría insistir, este consejo o comité, sería mientras se obtiene la donación del SAE, para que se regule plenamente su utilización con usos permitidos y la salvaguarda del inmueble.

Los vecinos deben mantenerse unidos, privilegiar el diálogo y, sobre todo, tener claro que el inmueble en este momento se encuentra ocupado ilegalmente por ellos. Cualquier acción o actividad se tiene que hacer en la consciencia de los alcances legales que tenga, no es aconsejable realizar actividades que representen un riesgo tanto a las personas como al mismo inmueble, así como que no estén permitidas por la ley o representen un claro lucro sin un verdadero fin social.

Al tratarse de una propiedad federal no recae la figura jurídica de la prescripción positiva sobre la propiedad del inmueble, pero es claro que el uso genera derechos, sean legales o simplemente por costumbre; razón por la que con la finalidad de evitar problemas en un futuro, lo mejor es que los vecinos y las autoridades lleguen a acuerdos lo antes posible, para las mismas autoridades municipales sería una preocupación menos si los vecinos que ya lo están ocupando, hacen buen uso del inmueble y coadyuvan en su salvaguarda como patrimonio histórico de la ciudad.

Algunas áreas de la propiedad se encuentran invadidas ilegalmente, es momento que el mismo municipio o la autoridad competente se encargue del desalojo con la anuencia de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el mismo SAE, es indispensable mantener la integridad física de la propiedad.

Como una ruta paralela, mientras se trabaja en el consenso con los vecinos de San Bruno, se tiene que intensificar el proceso de solicitud de donación ante el SAE, ampliar la negociación con el gobierno del estado y solicitar el apoyo de senadores de la república, para este trámite pienso en la intervención de José Yunes Zorrilla como presidente de la Comisión de Hacienda en el senado.

Como conclusión, es importante que los vecinos tengan claro que la propiedad es federal y la donación tendrá que hacerse al municipio y que este proceso burocrático tiene sus propios tiempos, es muy importante coadyuvar con las autoridades para lograr este primer paso, ya después se hablará de los cómos y los cuándos, no tiene sentido discutir qué hacer con el inmueble mientras no se tenga plena certidumbre legal de su propiedad.

Quiero insistir, este inmueble no debe ser una mercancía de intereses de grupo, electorales, políticos o económicos; mientras el proceso de donación esté en curso el ayuntamiento debe de procurar su salvaguarda y el correcto uso que se le dé. Ya se encuentra ocupado ilegalmente, ahora se tienen que construir los mecanismos para ajustarla en lo posible en la legalidad; comité si, pero no así, lo primero es sanear y corregir dentro del marco de la Ley.

Todas las partes parecen coincidir en el uso que desean para la ex fábrica de San Bruno, los cómos y cuándos se deberán de ir resolviendo en un marco más formal y serio. Es hora de entender que la participación ciudadana no requiere de redentores o salvadores y que la misma ex fábrica tampoco, se requiere de ciudadanía organizada y decidida a un proyecto común, todo lo demás es grilla.

 

 

Jorge Flores Martínez

[email protected]nullme.com

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