La distracción como el método de gobierno de Andrés Manuel, columna de José Luis Galindo Sosa

Nadie como Andrés Manuel para ejercer como el amo de la distracción.

Cuenta la leyenda que Lenin le dio 3 cartas a Stalin para leerlas en tiempos de crisis, en el primer desequilibrio Stalin abrió la carta número 1 y leyó: “échale la culpa de todo lo que pasa a los americanos”, a lo que acto seguido Stalin creo los foros apropiados y dictó la agenda para culpar de todo, absolutamente de todos los males de la URSS a los americanos, la crisis amainó y vinieron los tiempos normales, al tiempo surgió una nueva crisis y Stalin abrió la carta número 2 la cual decía así: “échame la culpa de todo lo que este sucediendo” y el mandamás soviético volvió de igual manera a culpar a de todos los males ahora a Lenin, la gente entendió que así era y las aguas volvieron a la tranquilidad, en la tercera crisis, Stalin temeroso abrió la última carta que Vladimir Ilich Ulianov le había dejado y con ojos casi llorosos leyó: “escribe 3 cartas”.

Ficción o realidad es cierto que pocos o ningún gobernante mundial asume la culpa de sus actos de gobierno y prefiere encontrar culpables o distractores para evitar culpas y México no es la excepción, en el pasado inmediato hemos visto ejemplos magistrales, pero sin duda alguna, el maestro, el mandamás, el creador y padre de todas las distracciones es Andrés Manuel López Obrador, quién desde hace más de 18 años ha usado estas cortinas de humo o cajas chinas para soslayar su responsabilidad en los diversos actos de su vida, tanto la privada como la pública. Desde siempre acuñó la frase: “mafia del poder” como un elemento abstracto culpable de los males de México, pero en el momento mismo en que ganó la elección del 1º de julio lo primero que hizo fue arropar a los integrantes de esta mafia del poder y la incluyó de facto en su gabinete y en las áreas responsables de sus tomas de decisiones. Pero fiel a su diatriba y confrontamiento que le ha traído dividendos multimillonarios (su partido recibirá este 2019 1,600 MDP), tenía que encontrar un nuevo enemigo ya que ahora que él ocupa la silla que “antes” era propiedad de la mafia del poder, esta tenía que desaparecer, y encontró en la sociedad civil, esa que no tiene apoyo ni poder económico ni manera de enfrentar el aparato gubernamental, al enemigo perfecto.

La nueva mafia debía de llevar un nombre y este la bautizó como “fifís”, término usado en el porfiriato para describir a los amanerados y/o homosexuales, y que incluye a todos aquellos que no son sus fieles seguidores a los que él denomina “amablemente” como “solovinos” y “animalitos”, comúnmente llamados “chairos” en el argot mexicano.

Su alegoría inició entonces con lo que sería la apertura de una primera carta culpando de todo a los fifís, prensa fifí, empresas fifís, medios fifís, etc. Creando en redes y medios afines una oleada anti todo lo que oliera o se viera como lo que AMLO describió como fifí, mediante estas acciones enterró en ese momento los cuestionamientos que se hacían sobre la validez de la “guerra del huachicol” y la ineptitud mostrada por su equipo en el abasto del combustible y la millonaria compra de este a Venezuela. Tal distracción enfrentó a “fifís” contra “chairos” pero desvió la atención mediática del medular tema.

Pocos días después y ante el embate de sus huestes sobre la opinión contraria a sus designios surgieron muchas controversias pero menores en tema que AMLO puede manejar sin recurrir a artimañas mayores, no gasta en cañonazos para matar mosquitos, pero en la velada realidad de su querencia está la posibilidad de la reelección o de al menos controlar el congreso por los casi 6 años en los que oficiará como Presidente de México, y para ello recurrió a una querencia de su esposa: “La conquista de México”, un tema que ha sido olvidado por México, el México que solo tiene memoria de 1810 para acá, con espacios en blanco entre esas fechas, en las que nos olvidamos de la Nueva España y en donde poco o nada sabemos de la conquista más que Hernán llegó con un puñado de soldados y con la ayuda de los tlaxcaltecas y otros indios conquistaron el territorio Mexica.

Pero el tema de la conquista y la petición de disculpas al Reino de España, ocultó el innegable hecho de que en esa semana se votaba en el senado la revocación de mandato, lo cual implica en la realidad que el Presidente de México aparezca de nueva cuenta en las boletas de elección, sugiriendo a los millones de personas a las que les regala dinero que son sencillamente “sus gallos”.

Esta nueva carta que abrió, digamos, la segunda, se puede considerar como la batalla de AMLO para lograr sus propósitos transexenales perpetrando su mandato a través suyo o de sus incondicionales, sin embargo, no consideró totalmente las variables de la misma, y que el Rey de España no se iba a prestar al jueguito sucio que pretendía dar el dirigente mexicano.

Falló también su estrategia en el senado pues no tuvieron los acuerdos necesarios para pasar esa desastrosa Ley en esa semana, la semana de la mexicanidad proclamada por AMLO, y tendrá que ser votada en fechas posteriores, ya sin la sombra de la deleznable disculpa exigida.

Y es una deleznable y absurda disculpa exigida porque México no se puede comprender sin España, precisamente porque México no existía como tal, es la unión de las culturas la que crea el Reino de la Nueva España que a su vez derivó en lo que hoy conocemos como México, no podemos los mexicanos desechar nuestra hispanidad porque de ella provenimos y no podemos exigir en el contexto actual una disculpa por actos cometidos hace 500 años.

La cereza del pastel la consumó a los días de hacer estas declaraciones, la esposa, la autora material junto con un español que reniega de su patria (Paco Taibo) de este sinsabor, al presentar un libro que habla precisamente de LA CONQUISTA. Si, fue un marketing perfecto para ocultar un hecho y promover otro, pero ninguno floreció como precisaron que lo harían. Los mexicanos no nos sentimos ofendidos ni agraviados y reconocemos como parte de nuestra cultura los hechos sucedidos.

Haya sido ficción o realidad, AMLO ya abrió por lo menos dos cartas muy fuertes enfrentándose casi al mismo tiempo con la ciudadanía y los españoles, casualmente de donde su propia familia proviene.

Si, AMLO es un maestro de la distracción, el encono, la confrontación, es el inconfundible sujeto que crea la controversia y se retira dejando a todos enfrentados, es maestro de una perversidad absoluta, un egoísmo y egolatría infinitas en donde él mismo se dice libre de pecados y de una calidad moral indiscutible. Sin duda alguna un oscuro personaje fascista a la mexicana siguiendo la doctrina de Giovanni Gentile.

 

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José Luis Galindo Sosa

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