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La consulta nacional

por Redaccion

En muchos de los casi 200 estados nacionales del planeta, incorporados a la Organización de las Naciones Unidas, y como tales, todos ellos participantes en la Asamblea General: cada uno con un voto, la democracia prevista en sus estructuras de gobierno se entiende con un carácter representativo electoral: los ciudadanos, mujeres y varones, con un voto individual deciden quiénes se harán cargo de los diversos órganos de gobierno por un tiempo establecido en las leyes.

Algunos países, como la Confederación Helvética, o sea Suiza, tiene también en su estructura constitucional expresiones de democracia directa o participativa, como el referéndum, el plebiscito o la revocación de mandato. En Suiza todos los años se llevan a cabo decenas de consultas ciudadanas directas sobre los más diversos asuntos de interés público: tanto en el nivel cantonal como en el federal (o por mejor decir: confederado).

Suiza es un pequeño país, enclavado en la cordillera de los Alpes en el centro de Europa, rodeado de la influencia de Francia, Alemania e Italia. Tiene 41 mil 293 kilómetros cuadrados y unos 8 millones de habitantes.

Tiene, según cantones: cuatro idiomas oficiales: alemán, francés, italiano y rumanche (idioma latino parecido al italiano). Tanto así que su nombre oficial está en latín: Confederatio Helvética (CH). No forma parte de la Unión Económica Europea, pero sí de su libre comercio.

Su moneda: el franco suizo, así como su sistema bancario mantienen una considerable importancia financiera. Durante las dos guerras mundiales Suiza mantuvo su neutralidad, por lo que en su refugio se salvaron muchas vidas humanas.

Como es sabido, Ginebra es sede del Comité internacional de la Cruz Roja (cuya bandera es al revés de la suiza: que es roja con la cruz blanca). Es así mismo sede del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR).

Aquí en México: la consulta propuesta por el Ejecutivo Federal para juzgar públicamente la actuación de los últimos ex presidentes de la República, entra ya en la esfera de la democracia participativa: más allá de la democracia puramente electoral, o sea: representativa. Ahí tenemos el ejemplo de Suiza: la Confederación Helvética, que realiza decenas de consultas directas cada año.

Para nosotros, esta consulta podría ser un primer ejercicio precursor. Sabemos que hay un ánimo castigador en mucha gente que se siente agraviada; y por otro lado, quienes consideramos que lo verdaderamente trascendente es acabar ahora con los negocios corruptos desde el poder público y con las violaciones a la voluntad popular; y exhibir lo que hicieron; será una gran lección de política.

Así que, a nuestro personal criterio la consulta federal también puede ser un buen ejercicio democrático por muy limitado que resulte.

La recuperación del daño del FOBAPROA, que seguimos pagando, ya no tiene remedio legal, pero el análisis será útil como ejercicio cívico.

Porque para que el resultado sea legalmente vinculatorio, tendrá que participar el 40 por ciento del padrón electoral (o sea: 37 millones de votos).

Aun así, será conveniente para la información ciudadana sobre el origen verdadero de los grandes problemas de la Nación. 

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