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Torneos continentales 2021 (XXIX)

por Redaccion

Seguimos con el último torneo de selecciones nacionales del verano, justo cuando se asoman los Juegos Olímpicos de Tokio.

Copa oro (v)

Los partidos de los grupos A y B llevados a cabo el domingo 18 de julio definieron posiciones y clasificados con goles de vestidor, anunciando encuentros ofensivos que al final resultaron más cerrados de lo esperado.

Expulsiones definitorias

Haití ante Martinica se enfrentaron ya sin posibilidades de seguir adelante en el torneo, con la oportunidad de abandonar la presión que ello implica y entregarse al mero placer de jugar al fútbol. Apenas en el despertar del encuentro, Antoine puso arriba a los haitianos con preciso remate en el área tras una pronta presión, después de una primera llegada de sus contrincantes. Sin bajar los brazos por el prematuro gol en contra, los de la región francesa de ultramar buscaron la igualada sin la robustez necesaria pero al fin poniendo lo suyo, en tanto los de la atribulada Perla de las Antillas, tuvieron otra clara al cuarto de hora, una más al 25’, con inverosímil doble salvamento del portero, y otra hacia el final, cual tiro al blanco que nunca terminó por dar en la diana.

Los haitianos, ahora enfundados de azul, siguieron sumando varios jugadores en sus ataques, aunque la puntería no los acompañaba. En eso andaban, cuando Fortuné emparejó al 53’ con remate de cabeza tras desmarcarse astutamente para poner el asunto interesante, si bien las expulsiones del cuadro de Martinica acabaron con cualquier posibilidad de espectáculo equilibrado: Crétinoir se fue y dejó a los suyos con diez; poco después vino el segundo tanto haitiano, obra de Adé en tiro libre desviado, con media hora por delante. Todavía con uno menos alcanzaron a consecuencia, 89 minutos: la mayor decepción al momento.

Salvando la victoria

Con cinco mediocampistas nominales, susceptibles de ir atrás o adelante según la ocasión, El Salvador trataba de hacer sentir su presencia en esa zona del campo, resguardados por la clásica línea de cuatro y de pronto mandando presión arriba, en territorio de México. Los primeros 25 minutos fueron de un agradecible dinamismo, a pesar del calor en Dallas, si bien con ausencia de llegadas claras a los arcos, hasta que apareció libre Rodríguez para recibir buen servicio, recortar y mandar un disparo flojo pero desviado oportunamente, para la causa mexicana, por un defensa y dejar sin oportunidad de reacción al arquero. A partir del gol, la balanza se inclinó para los hombres de negro y morado, abriendo dos o tres alternativas para ampliar el marcador, con los salvadoreños sin dejar de intentarlo en función de sus posibilidades.

El segundo medio empezó con una postura similar al final de la primera parte, pero pasados los quince minutos, tuvieron una buena oportunidad los de blanco que dejaron ir por una falla en la resolución, si bien tomaron confianza y empezaron a profundizar con peligro, para fortuna de sus numerosos seguidores en la grada, aprovechando algún error en la salida, estampando una pelota en el palo y poniendo balones en el área con sello de empate. El equipo salvadoreño desplegó un fútbol dominante a lo largo de la última media hora, superando a los mexicanos que intentaban responder con un par de disparos desde fuera del área, desviados con seguridad por el guardameta. Merecieron el empate los centroamericanos dada su capacidad para rebasar a los rivales y poner a trabajar a Talavera, el arquero de Pumas, pero les faltó la contundencia y el tino necesarios para lograrlo: ambos cuadros continúan en el torneo.

Despedirse con empate

Trinidad y Tobago albergaba todavía la esperanza de poder avanzar a la siguiente fase con una improbable combinación de resultados y marcadores, en tanto Guatemala pretendía evitar irse en blanco a lo largo del torneo, sumando al momento un par de derrotas. Los trinitarios empezaron a presionar y después de un acercamiento, lograron irse arriba en el marcador al 12’ con un buen remate de Moore desde un costado del área, mostrando técnica para el golpeo. El juego entró en un marasmo con los guatemaltecos lanzando la pelota por arriba de la portería, mientras sus rivales contenían la ventaja sin poder apoderarse del todo del redondo objeto del deseo y del momento, más allá de un balón que pasó cerca del vértice de la portería.

Algunas faltas interruptoras y el primer medio se diluyó sin remedio.

Para la segunda mitad, tras una aproximación de los isleños, los guatemaltecos empezaron a orientar la pelota hacia la portería rival y fueron aproximándose paulatinamente, incrementando la frecuencia y el peligro de sus acciones, sobre todo con disparos de media distancia que pasaban cerca o exigían al arquero estiradas oportunas. El momento era suyo y al 77’, a través de un remate frontal de cabeza en un tiro de esquina, Gordillo emparejó la pizarra con justicia en función de lo hecho en el complemento. Volvieron a tener un chance más para la voltereta pero también Trinidad y Tobago para recuperar la ventaja, vía un largo y elíptico disparo imposible que terminó en el larguero. Así se despidieron estos dos conjuntos: los centroamericanos como invitados de último momento, cumpliendo con lo esperado, y los caribeños dejando una buena impresión. 

Fernando Cuevas

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