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Los muertos de las automotrices y la NOM 194

por Redaccion

Dentro de las estadísticas de muertes viales habrá que empezar a sumar aquellas que produce de manera directa una norma oficial mexicana, sí, una de esas que regulan la producción y que todos los fabricantes están obligados a respetar si quieren entrar al enorme y millonario mercado mexicano.

México es una potencia automotriz. Desde los años ochenta, pero sobre todo a partir del libre comercio, en 1994, se detonó un auge sin precedente en la producción de automóviles y componentes, con un impacto en cascada hacia la producción de plásticos, aluminio, acero, vidrio, llantas, baleros, rodamientos, suspensiones, electrónicos, accesorios, etc.

Solo que esa bonanza no llegó sola, vino acompañada de una epidemia de muertes viales a raíz de la negativa y resistencia de la industria automotriz para incorporar en sus vehículos las tecnologías que salvan vidas.

Un ejemplo, los frenos antibloqueo y las bolsas de aire fueron obligatorios solo a partir de 2018, cuando estaban disponibles en el mercado desde hace décadas y se ofrecían sólo en los modelos más caros, como un accesorio de lujo y no como lo que son, dispositivos indispensables para salvar vidas.

¿Quiénes deciden cómo y cuándo se modifica esa NOM 194? Funcionarios de la Dirección de Normalización de la Secretaría de Economía, en conjunto con un comité obligado a firmar acuerdos de confidencialidad, compuesto por la propia industria automotriz y algunas organizaciones de la sociedad civil.

Por lo menos desde hace una década, hay ciudadanos que pugnan por hacer obligatorias tecnologías que ayuden a evitar discapacidades y muertes: bolsas de aire, frenos ABS, control electrónico de estabilidad, cinturones de seguridad especiales para niños, alarmas visuales y auditivas, etc. En esa ruta se han enfrentado a los funcionarios que, en nombre de proteger la producción y la economía, se resisten a obligar a los fabricantes a que hagan sus vehículos más seguros.

Una discusión en curso, por ejemplo, es la incorporación del estándar de protección a peatones con el que se podrían salvar miles de vidas, según estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (Protección a Peatones – Refleacciona).

Ese sistema obliga a que fascias, tapa del cofre, parabrisas y otros elementos se fabriquen de modo que, en caso de atropellamiento, puedan reducir el impacto de las lesiones.

La NOM 194 estará muy pronto en consulta pública y es el momento de participar para hacerle ver a funcionarios y fabricantes que la vida humana no tiene precio y que es hora de que contribuyan a reducir las muertes viales.

¿Es muy costoso como argumentan? ¿Es imposible?

A juzgar por lo que ocurre en el mercado mexicano, no es tan cierto ese argumento.

Desde el año pasado comenzaron a venderse vehículos equipados con mayor seguridad a precios menos elevados, pero aún son las excepciones, pues el 63 por ciento no cuenta con el control electrónico de estabilidad, por ejemplo, según El Poder del Consumidor en su página web quetanseguroestuauto.org.

Héctor Zamarrón

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