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El principio

por Redaccion

En el trato internacional que México como país, debe tener con otras naciones, muchas veces se invoca el principio de “la no intervención” en las formas como otros gobiernos se rigen, ya sea monarquía, monarquía parlamentaria, democracia, dictadura, democracia popular, etc. 

El principio se aplica para reconocer al que de hecho manda en un Estado Pero no falta quién en un Estado que no ejerza la democracia, razón por la cual los Estados Unidos se sienten facultados a intervenir donde no están grupos que apoyen su política. 

Así, se meten donde no les importa, claro, con sus satélites nacionales e internacionales. 

Cuando piensa, que piensa en avanzada, en onda de última onda, que hay que intervenir en la ONU se vota en contra de sus posturas politaicas, les vale gorro. 

No respetan nada.

Acudamos a la historia patria, como maestra de la vida. 

Allá por 1821, cuando México oficialmente, comienza a ser independiente, entable una lucha diplomática para que se le reconozca como país independiente, fijándose mucho en la Santa Sede, ya que el nombramiento de Obispos, sobre todo, tenía que ver con las propuestas que para esos cargos tenían que presentar los reyes, en obediencia al acuerdo jurídico del Patronato Regio. 

Por las revoluciones de la independencia, en los pueblos latinoamericanos, Muchos se quedaron sin obispos, porque el rey en turno no funcionaba.

Los primeros gobernantes de México estuvieron muy preocupados en que se ocuparan las llamadas “sedes vacantes” que eran los obispados sin obispos.

Tenían el problema de que el Papa no los nombraba porque no había acuerdo con la Santa Sede, debido al Patronato Regio, que el cabildo diocesano de México había declarado ya anulado.

La tendencia de la Iglesia de entonces era que ya no interviniese la autoridad civil, por agravios que se hicieron más pesados a partir de la expulsión de los jesuitas, por Carlos III, en 1767. 

Pero ya para 1836, es reconocida la independencia de México por Estados europeos y el Papa Gregorio XVI, nombra seises obispas para sedes mexicanas, aplicando para el Reino de España, el principio de “no intervención”, que, sin desconocer a los Reinos de España, la Iglesia actuaba como una institución libre, en un Estado libre. 

Para los años futuros, la Iglesia iría desarrollando, el principio de la separación de la Iglesia y el Estado, con dificultades, ya que el Estado proponía un predomino sobre la Iglesia, como no se le ha quitado según lo vemos actualmente con el manejo de las políticas sobre la pandemia.

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