junio20 , 2021

¿Cómo enseñarles a los niños sobre la responsabilidad afectiva?

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La responsabilidad afectiva es un término relativamente reciente que brindó el feminismo en los años 80’s. Sin embargo, el concepto se ha usado muy frecuentemente desde 2019 para referirse a la construcción de un amor libre. Ha evolucionado tanto que su objetivo cambió al de evitar dolores innecesarios en las relaciones a través de las falsas expectativas sobre la otra persona.

Ana Laura Delgado Pizaña, psicóloga con especialidad en Diagnóstico y Tratamiento de Enfermedades Psicosomáticas, señala que es importante aclarar que la responsabilidad afectiva esté presente en cada una de nuestras relaciones, sean estas de pareja, de amistad o personas con las que se convive día a día, pues es esencial para una mejor convivencia humana.

Ana Luisa considera que es importante que los menores aprendan este término por su relación cercana con la empatía. Enfatiza que las redes sociales se encuentran enfocadas en las opiniones propias y la libre expresión. Aunque es cierto, los niños deben comprender que sus opiniones o comentarios tienen efectos sobre las personas a las que se los dicen.

La responsabilidad afectiva sirve entonces para hacer conciencia de las acciones que se ejercen hacia los demás y cómo estas afectan en la vida de esa persona. Considera pues, que este término está basado en los valores de empatía y en el respeto hacia los demás, valores que son muy importantes que se aprendan desde pequeños.

Las consecuencias que una falta de responsabilidad afectiva puede tener en los niños que viven esa actitud son variados, iniciando por problemas de autoestima, ansiedad, frustración ante la incoherencia de la otra persona, incertidumbre hacia la actitud del otro, entre otros. Al igual que el niño que no es responsable sobre los sentimientos de los otros es percibido como un niño inestable o convenenciero siendo que puede ser que no sea así.

Enseñar esta actitud es responsabilidad de los padres de familia, según comenta Delgado. Desde la manera en la que validan las emociones y los gustos de los menores, los adultos les enseñan a los niños la importancia de respetar los sentimientos y actitudes del otro y cómo las acciones que se pueden tener hacia los demás pueden deteriorar o mejorar aspectos de ellos mismos.

La empatía, la comprensión y la comunicación son cosas importantes que los padres deben enseñar aunados a la responsabilidad afectiva, al igual que la tolerancia, ya que es esencial que los menores también aprendan a poner límites ante actitudes o acciones que no sean de su agrado y que aprenda que las personas deben respetar sus límites y viceversa.

Como última recomendación, Ana Luisa menciona que la responsabilidad afectiva se empieza por la responsabilidad consigo mismo y que esto debe venir desde la no culpa, pues al culparse no se analizan las acciones que se hacen y es importante que tanto padres como hijos se conozcan a sí mismos para saber que permitirían y qué no.

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