mayo18 , 2021

¿Eres maestro?

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Cuando vino la buena noticia de que venía una vacuna preventiva para el Covid-19, la calendarización que se proyectó dividía por segmentos de edad a la población, de tal manera que en principio se priorizaba la inmunización a los adultos mayores por sobre cualquier otro grupo.

Al pensar en las personas de 60 años y más, inmediatamente las ubicamos en casa, rodeadas de los suyos y con todas las facilidades y atenciones necesarias para ser beneficiadas a recibir la vacuna 

¿Cuál complicación habría para llegar a todas y cada uno de ellas? Muchas.

Por ejemplo, aquellas que por una y otra circunstancia se encuentran en los asilos. 

En muchos casos, con familia aún algunos de ellos, otros, sin quien los visite siquiera. 

Por eso, dentro de la preferencia a los adultos mayores, se estableció una brigada de vacunación a domicilio, es decir, voluntarios que se dieran a la tarea de ir a todas y cada una de las asociaciones civiles encargadas de dar albergue a aquellas personas de la tercera edad.

Ahora que toca la vacunación a las maestras y los maestros que se encargan de impartir enseñanza básica, pasa algo similar. 

Pensamos que todos los docentes están contemplados en el esquema actual de vacunación y no precisamente es así.

Además de muchos trabajando sin plaza y fuera de nómina, están todos los que se encargan de impartir la enseñanza de educación especial o aquellos que están haciendo lo propio en las asociaciones civiles que fungen como centro de estudios para recibir a todas aquellas personas con discapacidad que no tienen cabida en el sistema oficial de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Faltaría la maestra que atiende al grupo de personas con sordera, el maestro al frente de grupo de aquellas con discapacidad intelectual o aquellas licenciadas en psicología que se han inclinado por el ramo educativo y están en la escuelita que atiende a personas con síndrome down.

Pensar en docentes y maestros, es pensar en diversos espacios donde se imparte la educación, sea escolarizada o no, pues recordemos que las personas que han adquirido el compromiso de ser facilitadores, guías o docentes de nuestros chicos con discapacidad merecen trato igualitario que aquel que se ostenta como miembro de ese gran sindicato de maestros ¿o no? Primero Persona.

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