junio20 , 2021

Participar ¿derecho o deber?

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Tomar parte en la sociedad en la cual vivimos y crecemos es una característica de quienes van más allá del círculo de su individualidad y se saben parte de una comunidad, de una grupalidad más amplia de la familiar o amistades íntimas. ¿Es importante tomar parte? Quienes estudian este fenómeno de la participación nos proponen varios tipos de este tomar parte. Por ejemplo, proponen el nombre de “participación elemental” para describir aquella forma en la cual las personas de una sociedad democrática sólo votan en las elecciones y nada más. Quienes ni siquiera votan son prácticamente “invisibles” a la participación en la sociedad.

Veamos cuántos ciudadanos o ciudadanas participan más alá de lo elemental, según lo midió el Observatorio ciudadano de la calidad de vida “Jalisco cómo vamos”, en una encuesta en el 2020 (https://jaliscocomovamos.org/) En el año 2011 el porcentaje de personas que tomaban parte en una Junta vecinal o en la asociación colonos era el 11.1% de las personas del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) y en el año 2020 ese porcentaje fue 4.2, casi tres veces menos. La participación en partido u organización política en 2011 fue de 9 porciento. Para el año pasado bajo a 1.2%, seis veces menos. ¿Y en los grupos parroquiales o de Iglesia, cuántos participan? En 2011 un “grueso” 17.8 por ciento de habitantes del AMG. En 2020 el porcentaje bajó a un 7%, menos de la mitad que nueve años antes. Por cierto, esos dos porcentajes de participación de los habitantes metropolitanos son los más altos. Las iglesias, la parroquia y los grupos religiosos son los que más captan la motivación de los y las ciudadanas en el AMG.

Según estos datos, quienes habitamos en esta AMG no brillamos, ni mucho menos, por nuestra participación social, comunitaria o política. Ya ni siquiera las Iglesias y sus derivados interesan a más de diez de cada cien habitantes de 18 o más años.

Clave para participar en asuntos públicos, sociales, comunitarios o políticos es la confianza de las personas en el gobierno si se trata de la sociedad; en los políticos, si es participación política, y confianza en los vecinos si se trata de la comunidad. No confiar es el más fuerte motivo para explicar nuestra pésima participación en nuestra sociedad. ¿Cómo construir confianza entre nosotros, con los políticos, con las organizaciones? ¿Sugerencias?

Miguel Bazdresch Parada

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