mayo8 , 2021

¿Se podía salvar la premiación?

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Les costará trabajo encontrar a alguien que defienda cómo se llevó a cabo la ceremonia de los premios Oscar este 2021, un año difícil por todos los motivos, comenzando por la pandemia, el cambio en la distribución de contenidos y, no olvidemos, la carga social que acompaña a estos tiempos extremos que al fin se vio representada en las películas nominadas. Pero, ¿de verdad tenía que parecer un funeral?

Yo no soy de las que se molestan cuando me mezclan la política con el entretenimiento. Me gusta, de hecho, pero en el contexto de una ceremonia como esta, con el estado emocional del mundo, ¿qué necesidad de no poner a uno de los grandes conductores para hacernos reír un poco? No le hubiera quitado nada al mensaje que se mandó al ver esas películas hechas y nominadas; ni siquiera les hubiera quitado tiempo de la ceremonia de estar bien planeado, porque los largos discursos honrando a todos fueron lindos, pero para los que veían de fuera parecían cartas de amor aburridas. Extrañamente ajenas para el público en general y nada en el sentido de promover el regreso a los cines.

Luego la decisión de la producción de cambiar el tradicional final de Mejor Película fue el epítome de lo anticlimático. Sabemos que querían que nos fuéramos conmovidos con el Oscar póstumo de Chadwick Boseman, pero eso no ocurrió. En su lugar, Anthony Hopkins se aventó un pequeño video desde su granja en Gales. Merecido el reconocimiento, pero hablando de la ceremonia, llevada a cabo en una estación de trenes, todo pareció una tremenda colisión de lo que debe ser y de lo que querían que fuera. No, sirviendo a tantos amos, esta ceremonia NO se podía salvar. Lo siento.

Susana Moscatel

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