Todos hemos oído hablar sobre los días grises que se vivieron en la terrible Segunda Guerra Mundial. Dicha guerra tuvo una duración de 6 años y se llevó a cabo al menos en 40 países, además, 61 estados también se vieron involucrados, lo cual indica que el 80% de la población mundial fue partícipe de este momento histórico. De hecho, las pérdidas humanas llegaron cerca de los 70 millones y el daño material superó las cifras de la Primera Guerra Mundial 11 veces.
Un poco de historia
Los historiadores afirman que durante la Segunda Guerra Mundial y el holocausto, 6 millones de judíos europeos fueron asesinados, Alemania quedó derrotada y dividida, y finalmente toda Europa terminó en ruinas. Eso sin destacar que millones de personas fueron desalojadas de sus hogares, despojadas totalmente de sus pertenencias, y en el caso de algunas hasta deportadas. Además, por primera y única vez se usaron armas atómicas, en Hiroshima y Nagasaki.
Al leer un poco de la historia trágica detrás de la Segunda Guerra Mundial es imposible no sentir tristeza y dolor, sin embargo, muchos aseguran que de ese momento tan difícil para la humanidad es posible extraer lecciones prácticas para la vida moderna. Los seres humanos siempre se han caracterizado por extraer valores y lecciones de los momentos difíciles, y en el caso de esta guerra no es diferente. Por eso, en este post hablaremos sobre las lecciones que aprendemos de ella.
Segunda Guerra Mundial: Rechazo a las armas
A pesar de que la humanidad vivió y experimentó situaciones realmente angustiosas, no fue hasta hace algunos años que decidieron tomar medidas para fomentar el rechazo hacia las armas. De hecho, en Alemania se ha abolido el servicio militar obligatorio para la población.
El comportamiento arrogante y despiadado aparentemente ya no es cosa de Alemania. Más bien, se han enfocado en ayudar a otros países a llegar a acuerdos entre sí de manera pacífica, buscando así promover la paz y dejar atrás la idea de una Tercera Guerra Mundial.
Segunda Guerra Mundial: Un gran espiral de violencia
Otra de las lecciones que ha dejado la Segunda Guerra Mundial es que una vez que se activa un espiral de violencia, resulta muy difícil detenerlo de un momento a otro. De hecho, el ser humano tiene la capacidad de destruir y dar muerte cuando hay intereses egoístas de por medio.
Además, también se puede destacar que la propia dinámica del conflicto armado entre países, puede llevar hasta las personas más conscientes, a cometer atrocidades masivas que quizás, fuera de esa dinámica, nunca serían consideradas, todo con el fin de doblegar al enemigo.
Segunda Guerra Mundial: Nunca trabajar en solitario
Muchos países como Alemania pudieron levantarse aún después de la destrucción y la división que ocasionó un completo desastre. Aún en sus momentos más críticos, muchos países decidieron unirse a la OTAN con la intención de apoyarse y ayudarse entre ellos mismos.
Así que muchos han asegurado que, por decirlo de alguna manera, tanto Alemania como muchos países de Europa han aprendido una “gran” lección: que si desean evitar conflictos bélicos futuros, lo mejor es que haya un trabajo en equipo y disposición de llegar a acuerdos.
Segunda Guerra Mundial: Gran capacidad de concientización
Como última lección, políticos han afirmado que el ser humano tiene la capacidad de tomar conciencia de sus actos y diseñar o rediseñar arreglos institucionales con la intención de reducir posibles conflictos armados. Y de esa manera buscar trabajar para promover la paz mundial.
Además, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es también producto no solo de aquel conflicto bélico, sino también de la concientización de que es necesario hacer más para evitar que las alianzas, las amenazas y otras dinámicas perversas saquen lo peor de seres humanos.


